domingo, 9 de abril de 2017

MACHISMO


Tradicionalmente el machismo ha estado asociado a la diferenciación de tareas entre hombres y mujeres, y a la subordinación de las mujeres en muchas sociedades. En la mayor parte de todas las sociedades tradicionales, los hombres en general han tenido mayor poder y estatus que las mujeres en el ámbito doméstico limitado a esto, pero también en el de ambos en conjunto. En las sociedades modernas, las actitudes machistas tratan de justificar la mayor comodidad, preponderancia y bienestar de los hombres, aunque en realidad no sea así.
El machismo, asimismo, castiga cualquier comportamiento que considere supuestamente femenino (un signo de debilidad o de igualdad ante una mujer) en los varones, lo que constituye la base de la homofobia ya que un comportamiento o preferencia sexual diferente de las que propugna típicamente el machismo, contribuye a diluir la diferenciación estereotipada del machismo. Hay una corriente de mujeres, que aceptan y promueven el machismo, como la verdadera estabilidad en la familia. Ello se debe al orden que ha imperado desde que el ser humano habitaba en las cavernas, donde los hombres salían a cazar y las mujeres se quedaban cuidando de la prole y haciendo tareas de supervivencia, vestido, limpieza, cocina etc. Eso trasladado a nuestros días hace que muchas mujeres aceptan el rol natural sin molestias y se subordinan a su hombre que provee lo necesario para el sustento de la familia. El verdadero hombre machista manda, dirige, enseña y cuida a su mujer. Por el contrario hay una tendencia de las mujeres en el siglo XX a rebelarse contra este orden natural que ha existido siempre. Esto las causa todo tipo de problemas estigmas y falta de aceptación social y en entornos no urbanos o países menos desarrollados, directamente las excluye de la sociedad, al no aceptar las normas principales de convivencia, donde en algunos países los hombres poseen varias mujeres a su servicio. En las sociedades donde se practica la poligamia, el estatus social del macho es más alto cuantas mas mujeres posea y mantenga. A cambio estas le servirán obedientemente. Esto en occidente es contrario al comportamiento social aceptado, donde el macho solo esta bien visto que posea una mujer públicamente aunque es frecuente que tenga relaciones con mujeres distintas a la suya legítima. Tampoco fomentar el cambio social, es decir entre los mismos varones existe una represión para autoimponerse patrones de comportamiento y de pensamiento bajo la amenaza de ser excluidos de la comunidad masculina.